En Mediación nadie pierde. Riesgo cero.
Nadie pierde, no hay un resultado en que una parte gana y una pierde, llegan al acuerdo al que quieren llegar, libre y voluntariamente. Riesgo 0.
Las soluciones, los acuerdos, son elegidos, no impuestos.
Las partes mantienen el control sobre el proceso y el resultado, deciden libre y voluntariamente sobre qué acordar, en qué términos y condiciones.
Sin incertidumbre, sin riesgos.
Les permite construir soluciones flexibles, no encorsetadas, personalizadas y beneficiosas para todos.

Las sesiones de mediación son privadas y confidenciales, lo que permite a las partes exponer libremente sus puntos de vista, argumentos, alternativas, opciones y posibles soluciones.
Se preserva la imagen, el prestigio, la reputación.
Es un proceso no adversarial, donde las partes pueden contar su historia, exponer sus puntos de vista, sus preocupaciones, sus argumentos,
donde pueden ser escuchadas y escuchar a la otra parte.
Con tranquilidad, con serenidad, en un espacio seguro y confidencial.

La persona mediadora no se posiciona a favor ni en contra de ninguna de las partes, tampoco las juzga, se mantiene independiente, imparcial y neutral.
Es un proceso voluntario, nadie está obligado a mantenerse en el procedimiento de mediación ni a concluir un acuerdo.
No cierra otras vías. Si las partes no llegaran a alcanzar acuerdos, pueden iniciar/continuar con el proceso judicial. Además, la mediación permite cumplir con el requisito de procedibilidad.